Agencia Venezolana de Noticias
Caperucita
por Hermán Mena Cifuentes
Viernes Septiembre 2017 - 14:01 PM

Caracas, 1° Sep. AVN.- En este mundo al revés de Galeano suceden cosas tan absurdas y extrañas, como devolver el tiempo haciendo realidad la ficción de fábulas y viejos cuentos infantiles para ocultar siniestros planes dirigidos a destruir el inédito y pacífico proyecto político e ideológico de la Revolución Bolivariana, como el desmantelado esta semana.
Fue en el marco de ese proyecto que recuperó actualidad La Caperucita Roja, cuento de transmisión oral que el francés Charles Perault, en 1697, y los alemanes Hermanos Grimm, en 1812, llevaron a la literatura escribiendo sendas versiones, así como en 2017 la venezolana Lilian Tíntori lo incorporaría al teatro protagonizando el papel de “Caperucita”.
Lo hizo al denunciar el martes “el robo” de 200 millones de bolívares que una o varias de las humanitarias organizaciones oficiales o privadas estadounidenses, como NED, USAID e IRI, le habrían donado a través de su filial venezolana que, las autoridades sospechan, sería el Banco Occidental de Descuento, cuyas siglas BOD en inglés corresponden a Brotherhood Of Desperation, (Hermandad de la Desesperación) en que está sumida la MUD.
El dinero, guardado en cuatro cajas y hallado en el interior de un modesto carruaje Fortuner, fabricado por Toyota, humilde artesano japonés, estacionado en una callejuela del barrio Sebucán de Los Palos Grandes, en la zona Este de la Gran Caracas, Caperucita Tíntori declaró al Cuerpo de Investigaciones Penales, Científicas y Criminalísticas (CICPC) es para pagar los gastos del tratamiento médico de su abuelita de 100 años de edad, recluida en una humilde clínica caraqueña, ya que la anciana no está asegurada.
Lo que no dijo, fue ¿por qué los billetes del nuevo cono monetario hallados en sus cajas originales que llegaron en diciembre de Suecia, donde fueron fabricados, no habían entrado en circulación al momento de su entrega?
Ese hecho deberán explicar a las autoridades los directores del BOD, de la que varios ejecutivos están detenidos por haber cometido delitos corporativos, como el ataque cibernético contra Venezuela, en diciembre de 2016, y otro destituido por promover la violencia contra activistas y simpatizantes de la Revolución Bolivariana, que culminó con la muerte de una persona.
En este sentido, debe recordarse que en los primeros tres días de diciembre se registraron 16.943 ataques informáticos contra las transacciones venezolanas, como lo declaró a Prensa Latina el ministro para el Petróleo, Eulogio del Pino.
Estos actos de sabotaje -declaró en esa oportunidad- ocurrieron tras la firma del acuerdo de reducción de las cuotas de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), que tuvo un impacto positivo en el mercado mundial de los hidrocarburos, pues el crudo venezolano aumento de 38 a 42,18 por barril en el mercado.
Indicó también del Pino, según la misma nota de Betty Hernández Quintero, corresponsal de Prensa Latina, que “el viernes 2 de diciembre se presentaron fallas en los servicios de Internet, puntos de venta y en la plataforma tecnológica de intercambio comercial, producto de este ataque cibernético”.
“Ese día, la plataforma de pagos electrónicos del país, 77 % propiedad de la empresa Credicard, colapsó por varias horas, paralizando las transacciones electrónicas en puntos de venta y transferencias interbancarias en gran parte del territorio nacional”.
Horas después de estos sucesos, el director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), Gustavo González López, expuso públicamente nexos entre representantes de la oposición con el ataque cibernético.
El pasado 18 de abril, Tulio Hernández, sociólogo, vicepresidente de Asuntos Públicos del Banco Occidental de Descuento y miembro de la junta directiva del diario El Nacional, emitió a través de su cuenta personal en la red social Twitter, según nota publicada por el portal La Iguana, un mensaje con instrucciones sobre cómo neutralizar a miembros del Plan Zamora, programa antigolpe anunciado por el Gobierno.
“Se valen hasta materos”, escribió Hernández, en alusión al lanzamiento de objetos desde las alturas contra partidarios de la Revolución Bolivariana.
“Al día siguiente, una trabajadora de una clínica fue herida de gravedad por una botella lanzada desde un edificio de La Candelaria ante el paso de una marcha de personas que acudían a una concentración de respaldo a Maduro”.
“La mujer, Almelina Carrillo, falleció el domingo como consecuencia del golpe que le fracturó el cráneo”.
Tanto los autores materiales como intelectuales de ese y demás crímenes de odio cometidos por los miembros de la oposición golpista no pueden quedar impunes, deben ser detenidos, juzgados y condenados porque en Venezuela paso el tiempo en que eran perdonados y prevalecerá la justicia, que se impondrá desde la Asamblea Nacional Constituyente.
Una vez descubierto por los investigadores del CICPC el irregular origen del dinero hallado y analizada la declaración de Lilian, cuya coartada no cuadra, cayó abruptamente el telón de la pantomima que sobre el bello cuento de hadas, afeado por su pésima actuación, protagonizó la moderna Caperucita, dando paso la ficción que inventó con su declaración a la espantosa realidad de la conjura que ocultaba la misma.
Quedó al desnudo la macabra red conspirativa conformada por agentes de instituciones estadounidenses y venezolanas financiada, en parte, con el dinero hallado en el costoso vehículo estacionado en Sebucán, ubicada en el exclusivo sector residencial de Altamira, corazón de las actividades golpistas de la MUD que dejaron una larga e imborrable estela de violencia, destrucción y muerte.
Los 200 millones de bolívares, según se desprende de las averiguaciones preliminares, no provenían de los ahorros de una nieta que ama y quiere salvar la vida de su abuela enferma sino que serían parte del monumental aporte en dólares que hace el Gobierno de Estados Unidos -a través de la NED, USAID, NDI, IRI y organizaciones privadas del imperio- a movimientos y partidos políticos fascistas de Venezuela y otros países de América Latina y el Caribe.
Y ese no es ningún cuento de hadas sino una verdad irrefutable denunciada primero por Hugo Chávez y hoy por Nicolás Maduro, como presidentes de Venezuela y líderes de la Revolución Bolivariana asolada durante más de 18 años por un golpe de Estado continuado, plagado de atentados, invasiones de mercenarios, trancas y violentas marchas disfrazadas de “pacíficos que en los últimos 125 días dejaron igual número de víctimas, 29 de ellas quemadas vivas.
Una diabólica conjurada denunciada por Telesur en un revelador trabajo investigativo titulado: “ONG´s’, Las Nuevas Caras de la Invasión de América Latina”, en el que se denuncia el Modus Operandi de la National Endowmentfor Democracy (NED) -Fundación Nacional para la Democracia- la UnitedStates Agency for International Development (Usaid) -Agencia de los EEUU para el Desarrollo Internacional- el International Republican Institute (IRI) -Instituto Republicano Internacional- y otras organizaciones similares “con diferentes nombres pero con el mismo fin”: el derrocamiento de gobiernos progresistas y revolucionarios de la región.
Como lo sugiere el portal Wikipedia al informar sobre las actividades Usaid, acusada al igual que la NED “de trabajar en colaboración con la CIA, o de realizar actividades propias de la misma en diversos escenarios, como la desestabilización de gobiernos no alineados con la política de EEUU usando distintos medios”.
Las propias autoridades del organismo -señala Wikipedia- han reconocido su apoyo a fuerzas políticas opositoras a gobiernos de América Latina, incluso en aquellos en que los regímenes son democráticos.
También lo hace el New York Times al denunciar que “La NED se creó para llevar a cabo públicamente lo que ha hecho subrepticiamente la Central Intelligency Agency (CIA) durante decenios. Gasta 30 millones de dólares al año para apoyar a partidos políticos, sindicatos, movimientos disidentes y medios informativos en docenas de países”.
Corresponderá a la Asamblea Nacional Constituyente, a través de la comisión designada a tal efecto, una vez establecidas las responsabilidades del caso, presentar ante la justicia a los autores materiales e intelectuales de esa nueva conjura con que se pretendía destruir la monolítica roca de la Revolución Bolivariana.
Una misión imposible, por mucho que lo intente el imperio y sus lacayos, los gobernantes europeos y latinoamericanos de los Estados vasallos, los expresidentes, decrépitos cachorros imperiales y los apátridas traidores criollos de la MUD, modernos judas y caínes en cuyas torcidas mentes corroídas por la miseria humana anida el sueño de derrocar a Maduro, heredero del legado libertario de Chávez.