Agencia Venezolana de Noticias
La torpeza de sus dirigentes llevó a la MUD a su auto-destrucción
por Hermán Mena Cifuentes
Viernes Noviembre 2017 - 08:59 AM

Caracas, 03 Nov. AVN.- Fracasados los esfuerzos de Estados Unidos (EEUU) y sus lacayos para salvar a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) con el “coma inducido”, que “desconecto” su cerebro demente para que no cometiera otra más de sus locuras y ellos encargarse de su sucio trabajo conspirando en Canadá y en el Parlamento europeo, a la MUD sólo le queda decirle adiós a la vida junto con la espiral de violencia, destrucción y muerte que desató en Venezuela.
Y es que a Washington, a sus secuaces europeos y los 12 representantes de los Estados vasallos americanos que en la Cumbre de Lima, sucursal de la Organización de los Estados Americanos (OEA), dijeron que en Venezuela no había democracia, fracasaron al repetir en Otawa y Bruselas la misma mentira y también donde, en vano, intentaron sancionar al Gobierno Bolivariano del presidente-obrero, Nicolás Maduro.
Ninguna de las dos “declaraciones” allí adoptadas alcanzaron su siniestro cometido, ya que tanto los 12 cancilleres de los “perritos de Lima “que, exceptuando a Venezuela, no hacen daño”, como se expresó Pedro Pablo Kuczynski de los países latinoamericanos, al igual que los cipayos diputados europeos, frustrados se quedaron viendo salir indemne de su accionar conspirativo a la Revolución Bolivariana.
Y mientras ellos se lamían las heridas del fracaso, sucedió lo que tanto temían, ya que la MUD despertó del “coma inducido” y arrastrada por la sobredosis conspirativa de millones de dólares que le “inyectó” su amo, temiendo perderlos, retomó el camino de la desestabilización al anunciar los dirigentes de los principales partidos que allí hacen vida, que no participarán en las elecciones para alcaldes fijadas para diciembre.
Como nave sin brújula que navega sin rumbo fijo, demuestran -una vez más- con esa medida, la incoherencia y contradicción de sus acciones, ya que, tras afirmar que no acudirán a los comicios para la elección de alcaldes por desconfiar del Poder Electoral, representado por Consejo Nacional Electoral, anuncian que sí participarán en las elecciones presidenciales de 2018.
Muy grave debe ser el mal que aqueja sus perturbadas mentes de golpistas obsesivos, ¿ o será que, como se escucha decir al revolucionario pueblo venezolano, Maduro los tiene locos?
De otra manera, nadie se explica que hayan decidido no acudir a en los comicios para alcaldes, asegurando que el CNE no es un árbitro imparcial, mientras al mismo tiempo anuncian que lo harán en las elecciones para Presidente, siendo en ambas ocasiones el mismo CNE, las mismas autoridades y el mismo sistema, considerado como el más perfecto y moderno del mundo el que organizará y realizará el proceso comicial del próximo año.
Piensan que la medida hará fracasar los esfuerzos del Gobierno de asegurar definitivamente el restablecimiento de la paz y la armonía en el país, alcanzadas a raíz de los comicios del 30 de julio, en los que 8 millones 89 mil 320 jóvenes, hombres y mujeres abrieron las puertas a la Constituyente, que se instaló 5 días después, el viernes 4 de agosto.
Los analistas que siguen de cerca la situación política y social de Venezuela, gravemente afectada por el golpe de Estado continuado de más de 18 años, promovido por el fascismo nacional e internacional, piensan todo lo contrario, pues consideran -como la mayoría de los venezolanos y de otros pueblos que apoyan al inédito y pacífico proyecto político e ideológico de Chávez- que con su decisión de no votar en diciembre “la MUD se ha suicidado”.
Un suicidio colectivo de los dirigentes de ese nido de traidores y apátridas que han llevado a la MUD al barranco de la muerte de donde jamás se regresa.
¿O es que piensan que volverán a la violencia de las tomas, los trancazos, las barricadas con sus “guayas” asesinas, que degollaron motorizados; las guarimbas incendiarias en las que utilizaron niños como “escudos humanos”, quemaron vivos a 29 venezolanos, 9 de ellos fallecidos y el resto mutilados, víctimas de horribles quemaduras, espiral de destrucción y muerte que entre abril y julio dejó 134 muertos y miles de millones en pérdidas materiales.
Ni se atrevan, porque la impunidad en Venezuela ya no existe, pues su reinado de más de 200 años, que empezó en la Primera República, cuando, como denunció Bolívar, el 15 de diciembre de 1812, en el Manifiesto de Cartagena, “a cada conspiración sucedía un perdón, y cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar”, es cosa del pasado, porque la justicia al fin se impuso de la mano de la Revolución Bolivariana y de Maduro, su actual líder.
Que lo digan Leopoldo López, Antonio Ledezma y otros conspiradores de oficio capturados, juzgados y condenados a partir de 2014 por sus actividades conspirativas, algo que deben recordar en todo momento los que aún piensan que la justicia en Venezuela sigue siendo un mito, ya que de no hacerlo y caer en la tentación de la conjura, les espera la misma suerte de ellos.
El Presidente venezolano tiene años llamándolos a abandonar la violencia e invitándolos al diálogo, al igual que el Sumo Pontífice, el Presidente dominicano y los expresidentes Omar Torrijos, de Panamá; José Luis Rodríguez Zapatero, de España, y Leonel Fernández, de República Dominicana, además de otras personalidades, intelectuales y políticos nacionales y extranjeros, llamado que tozudamente han rechazado.
Lo demuestran una vez más con el llamado de algunos de sus dirigentes a proseguir con el accionar conspirativo, como lo hicieron a fines del siglo XX tratando de impedir la victoria de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998, evento que marcó el inicio de la Revolución Bolivariana y como lo fue la juramentación del comandante eterno el 2 de febrero de 1999, punto de partida de la Quinta República.
La reacción ante las desestabilizadoras intenciones de la dirigencia opositora fue inmediata y contundente por parte del Jefe del Estado venezolano y otros funcionarios del Gobierno Bolivariano, quienes denunciaron sus llamados, advirtiendo que no tolerarán nuevas acciones conspirativas, al tiempo que proponían medidas dirigidas a frenar sus ímpetus golpistas.
Maduro rechazó la postura de los partidos que anunciaron el lunes su decisión de no participar en los comicios municipales, de los que dijo: “Recibieron el fin de semana la orden de no hacerlo, emanada de la embajada de los Estados Unidos”.
Ya les había advertido de su firme decisión el domingo 15 de octubre, tras darse a conocer los resultados de los comicios regionales en los que el chavismo obtuvo una aplastante victoria sobre la oposición fascista, al conquistar 18 gobernaciones de las 23 que se disputaron ese día.
“Les tiendo las manos a los cinco gobernadores de la oposición para trabajar con ellos, pero aquel que se pase de la raya le aplicaré la justicia. No aceptaré gobernadores guarimberos y golpistas”, dijo.
En el mismo sentido se pronunció el vicepresidente ejecutivo, Tareck El Aissami: “Convocaron a la violencia durante cuatro meses, con más de 100 víctimas, pidiendo elecciones, y ahora no quieren participar. Con esta conducta la oposición se quita su careta y demuestra que es una derecha antidemocrática”.
Por su parte, Jorge Rodríguez, responsable de la campaña Zamora del Psuv, cuya estrategia electoral hizo posible el triunfo del 15 de octubre para el partido de la Revolución Bolivariana, introdujo este lunes ante el Consejo Nacional Electoral un documento en el pide a las autoridades del ente electoral aplicar severas sanciones “contra aquellos factores políticos o sociales que han venido actuando contra el voto de los venezolanos”.
Ante tanta claridad y firmeza revolucionaria, a esa caterva de apátridas y traidores, súbditos del imperio que les encargó la imposible misión de destruir la Revolución Bolivariana, no tienen otra opción que cumplir con la ley, de lo contrario, todos y cada uno de ellos estarán martillando el último clavo del ataúd en el que serán llevados a su sepultura en el basurero de la historia.